martes, 15 de enero de 2008

Mi perro

John Weiss


Allí sollocé sobre el mundo
y sobre la tierra cayó un vacío velador,
de ausencia, de lágrima derribada.

Mi perro murió en medio de la vida,
como una larga espada tendida,
nube cargada de recuerdos luminosos.

Y le vi llorar en el último momento.

Una gota de agua pura de sus ojos
reflejó una infinita pesadumbre,
oscura, cerrada, silenciosa.

Mi grito resonó perdido en el vacío,
desolador, hueco, de mi carne,
y besé sólo su recuerdo desesperado,
su lívida luz que me acogía.

Todavía quiero,
con mi mano tendida,
sentir tu calor y tu risa universal,
mirar esos inmensos ojos negros,
purísimos y nobles,
donde la soledad no existe
y la tristeza es compañía.

Mi perro guardaba palabras
en el corazón – aún sin edad para
pronunciarlas - ,
y las nombraba una a una
en música cargada de esperanza,
de promesas, ondas puras
en un vaivén de mar,
y también de pena convulsa,
desolada, preñada de sombras,
cuando sentía un abandono.

Era un perro, solo un perro era,
me dicían…

Y bajó el misterio oscuro
de la muerte en su mirada.

Allí sollocé sobre el mundo
y sobre la tierra cayó un gran silencio.


Teo Basterra (1961 - )

martes, 8 de enero de 2008

La flauta del pastor

Mariano Fortuny Marsal (1838-1874)


¡Una flauta en la montaña!...
Es la flauta del pastor…
La luna los campos baña…
¡Vuelve el antiguo dolor!

Esa música que viene
un recuerdo a despertar,
¡cuán honda tristeza tiene!
¡cómo hace a solas llorar!

Cogiendo en el huerto flores
una mañana la vi.
La misma canción de amores,
cogiendo flores, le oí.

Tocando, en la noche en calma,
su flauta sigue el pastor.
Llora el recuerdo en el alma…
¡Volvió el antiguo dolor!.

Ismael Enrique Arciniegas (1865-1938)


martes, 1 de enero de 2008

A tu música pegado

Pierre Auguste Renoir (1841-1919)


A tu música pegado
bailo en el aire
y en la tierra a ti me abrazo.
Sones y miradas, cuerpos
y ritmos
de sentidos jugando
y deseos naciendo.
Bailo en tus brazos.
Bailamos en el aire.
Y en la tierra nos amamos.

Meigo

lunes, 17 de diciembre de 2007

NAVIDAD

Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682)



Al llegar la medianoche
y romper en llanto el Niño,
las cien bestias despertaron
y el establo se hizo vivo…

y se fueron acercando
y alargaron hasta el Niño
sus cien cuellos, anhelantes
como un bosque sacudido.

Bajó un buey su aliento al rostro
y se lo exhaló sin ruido,
y sus ojos fueron tiernos,
como llenos de rocío…

Una oveja lo frotaba
contra su vellón suavísimo,
y las manos le lamían,
en cuclillas, dos cabritos…

Las paredes del establo
se cubrieron sin sentirlo
de faisanes y de ocas
y de gallos y de mirlos.

Los faisanes descendieron
y pasaban sobre el Niño
su ancha cola de colores;
y las ocas de anchos picos

arreglábanle las pajas;
y el enjambre de los mirlos
era un vuelo palpitante
sobre el recién nacido…

Y la Virgen entre el bosque
de los cuernos, sin sentido,
agitada iba y venía
sin poder tomar al Niño.

Y José sonriendo iba
acercándose en su auxilio…
¡Y era como un bosque todo
el establo conmovido!


Gabriela Mistral (1889-1957)





Deseo mucha felicidad a todos los que visitáis esta página y espero que el próximo año sigáis acompañándome en este viaje por la pintura y la poesía.



Un abrazo

Algaire

jueves, 6 de diciembre de 2007

I

John William Waterhouse (1849-1917)



Mienten ambos,
olvido y recuerdo, mienten.
Al uno amo en su constante ausencia.
Al otro, presencia demorada amo,
con la laxitud de la tarde
en retirada.


Narima

jueves, 29 de noviembre de 2007

Gatos

Antonio Guzmán Capel (1960 - )


En su grave rincón, los felinos
rigen su destino. El silencio
los devuelve al alba
en la sutil quietud de las horas.

Adentro irradian mágicos fulgores
los ojos, las uñas afiladas,
blancos colmillos, pupila vertical
que vigila el mundo.

Gato observador, independiente,
amigo,
gato prisionero del tiempo y sueño consumido.

Entre noches negras y blancos días
me acompañas,
y en tu calor, cuando el tiempo en su rigor
nos señala,
me acomodo al son de tu música,
mágico ronroneo de sueños infinito
.

Teo Basterra (1961 - )

jueves, 22 de noviembre de 2007

Acumulando vida

Edward Hopper (1882-1967)


Llevo el mar impregnado en mis ojos
y la cálida brisa de un agosto lejano
enganchada en los poros de mi piel.
Nací, cuando los años eran maletas
sujetas con cuerdas apenas salidas del hambre,
los gastados zapatos plumas sobre la tierra.
De mi adolescencia me quedan acordes
disconformes, saltando de boca en boca
puños en alto ante la barbarie
y moratones nacidos de la vorágine que mezcla
libertad con libertinaje.
Hasta aquí me han traído los vientos
de una vida acumulando baúles
donde guardo con celo horas de experiencia
días de luz y candelabros de ausencias.
Se supone que es la madurez
mi actual compañera
el camino recorrido mi cómplice
y el reloj, mi enemigo.
Llevo en mi alma, las mismas dosis
de lucha que de olvido.

Maribel Sánchez

jueves, 15 de noviembre de 2007

Volar

René Magritte (1898-1967)


Me gustaría volar,
hacia donde el sol
se esconde en el mar,
y buscar su cobijo.

Me gustaría ser ola
y jugar con las sirenas,
navegar por el mar
hasta la playa.

Me gustaría ser tierra
donde, en los árboles, las hojas
le hacen el amor al viento,
y la lluvia fresca llega
como un orgasmo.

Me gustaría ser aire
y correr y volar
y nadar y amar.
En el aire
quiero ser tu aire..

Meigo

jueves, 8 de noviembre de 2007

Si ya no vienes...

Vincent van Gogh (1853-1890)

Si ya no vienes, ¿ para qué te aguardo?
Y si te aguardo, di por qué no vienes,
verde y lozana zarza que mantienes
sin consumirte el fuego donde ardo.

Cuánto tardas, amor, y cuánto tardo
en rescindir los extinguidos bienes.
Ya quién me salve no lo sé, ni quienes
clavan el alma dardo sobre dardo.

A la mañana, que se vuelve oscura,
sigue la noche, que se vuelve clara
a solas con tu sed, que hiere y cura.

No quisiera pensar si no pensara
que, privado que fui de tu hermosura,
me olvidara de mí si te olvidara.


Antonio Gala (1936- )

jueves, 1 de noviembre de 2007

El Coloso

Francisco José de Goya y Lucientes (1746-1828)


Es como el Dios del Viejo Testamento,
cabalgando el corcel de la tormenta,
el pánico a su avance se acrecienta,
el ciclón es el aire de su aliento.

Anárquico hormiguero en movimiento,
gentes, carruajes, bestias, turbulenta
caravana de pueblos, harapienta,
en atropello huyendo lo violento.

Alborotado mar humano, ciego,
bajo cielo de vómitos de fuego
amagando catástrofe inminente.

La turba no razona, se abalanza,
no entiende que no hay monstruo en lontananza,
que el monstruo del terror yace en la mente.

Francisco Álvarez Hidalgo


Nota: En esta ocasión, la conjunción de cuadro y poema, no es obra mía, Francisco escribió este soneto precisamente para esta pintura de Goya y por lo tanto me cedió todo el conjunto.