sábado, 2 de agosto de 2008

La odalisca

Frederick Arthur Bridgman (1847-1928)

¿De qué sirve mi belleza,
la riqueza,
pompa, honor y majestad,
si en poder de adusto moro
gimo y lloro
por la dulce libertad?

Luenga barba y torvo ceño
tiene el dueño
que con oro me compró;
y al ver la fatal gumía
que ceñía,
de sus besos temblé yo.

¡Oh, bien hayan los cristianos,
más humanos,
que veneran una cruz,
y dan a sus nazarenas
por cadenas,
aura libres, clara luz!

Dime, mar, que me aseguras
brisas puras,
perlas y coral también
si hay linfa en su extensión larga
más amarga
que mi lloro en el harén.

¿De qué sirve mi belleza,
la riqueza,
pompa, honor y majestad,
si en poder de adusto moro
gimo y lloro
mi perdida libertad?.


Juan Arolas (1805-1849)

sábado, 19 de julio de 2008

La guitarra

Judea Heredia Heredia (1975- )


Empieza el llanto
de la guitarra.
Se rompen las copas
de la madrugada.
Empieza el llanto
de la guitarra.
Es inútil callarla.
Es imposible
callarla.
Llora monótona
como llora el agua,
como llora el viento
sobre la nevada.
Es imposible
callarla.
Llora por cosas
lejanas.
Arena del Sur caliente
que pide camelias blancas.
Llora flecha sin blanco,
la tarde sin mañana,
y el primer pájaro muerto
sobre la rama.
¡Oh, guitarra!
Corazón malherido
por cinco espadas.

Federico García Lorca (1898-1936)

sábado, 12 de julio de 2008

Amor en otoño

Eugenio Zampighi (1859-1944)

Oye el rumor del alma que se queja…
…No olvides que, si estamos en otoño,
no debemos tronchar ese retoño
que tierno brota de la rama vieja.

Porque el divino amor, cuando se aleja,
nos deja en las horas del antaño
el dulce néctar del sabor extraño
y un cambiante color en la guedeja.

Y es que el amor, que siempre ha sido huraño,
nos ofrenda la flor del desengaño
entre nardos y flores dolorosas…

Después…, cuando de cerca lo palpamos,
¡es porque ha destrozado nuestras manos
con heridas profundas, dolorosas…!.


Carlos E. Gil

sábado, 5 de julio de 2008

Segador

Jules Bastien Lepage (1848-1884)

El segador, con pausas de música,
segaba la tarde.
Su hoz era tan fina,
que siega las dulces espigas y siega la tarde.

Segador que en dorados niveles camina
con su ruido afilado,
derrotando las duras alturas de oro
echa abajo también el ocaso.

Segaba las claras espigas.
Su pausa era música.
Su sombra alargaba la tarde.
En los ojos traía un lucero
que a veces brincaba por todo el paisaje.

La hoz afilada tan fina
segaba lo mismo
la espiga que el último sol de la tarde.


Carlos Pellicer (1899-1977)

sábado, 28 de junio de 2008

“Canela”

Escuela francesa, desconozco autor.


La “Canela” es una amiga
perra que hallé por la calle,
sola en la noche del Valle
lo mismo que una mendiga.
Sus cariños me prodiga,
no sabe en mi honor qué hacer
y ahora llego a comprender
que son más agradecidos
¡hasta los perros perdidos
que el hombre y que la mujer!.


Alfonso Camín (1890-1982)

sábado, 21 de junio de 2008

Al oído

Frederic Soulacroix (1858-1933)


¡Cuéntame la historia que amargó tu vida,
cuéntame que embate del dolor sufriste,
que tu faz ha vuelto mustia y dolorida
y hace a tu mirada tan baga y tan triste!

Quiero que abandones tus exangües manos
en mis manos, ávidas de consolaciones,
y abramos las puertas de nuestros arcanos
para oír qué dicen nuestros corazones.

Las horas pasemos rimando esas hondas
semioscuridades de nuestros destinos,
mientras besa el viento tus guedejas blondas
y copien mis ojos tus ojos divinos.

Y al morir la tarde, cuando las pavesas
de la roja hoguera del sol contemplemos,
tal vez se confundan nuestras dos tristezas…
¡Quizás nos amemos…, quizás nos amemos…!


Ernesto Noboa Caamaño ( 1891-1927)


sábado, 14 de junio de 2008

¡Probe pollín!


Pasara toa la vida
nel fatigosu trabayu
d’andar corriendo caleyes,
tirando siempre del carru.
Pero, pa entós, yera vieyu,
taba tou él fechu un trapo,
sin fuelle pa rebuznar
nin fuerces pa dar un saltu.

Por non tener non tenía
nin tan siquiera remangu
pa llevantar les oreyes,
diendo con elles colgando.

Tamién podiera dicise,
de querer siguir cuntando,
que ya non yera capaz,
aunque quixera intentalo,
d’espantar a los moscones
que lo picaben cual diaños,
pola funesta razón
de non tener juerza en rabu.

Yera vieyu, queda dicho,
y polo mesmo y lo tanto,
cargaba enriba del llombu
lo que ye propiu del casu,
les llaceries qu’acompañen
al discurrir de los años.

Pa disgracia del pollín
esto non lo entendía l’amu,
que dispués de saca-y l’untu
non tuvo en cuenta´l trabayu
que-y prestase mientres yera
capaz a tirar del carru,
tratándolo de tal modo
que mialma yera un escarniu.

Un golpe tras d’otru golpe,
un palu tras d’otru palu,
pretendiendo de que’l burru,
que ya la taba palmando,
siguiera, como de mozu,
peles caleyes trotiando,
carretándo-y el maizu
y los troncos de ñarbasu.

Non siendo asina la cosa,
fartucu de machacalu
sin sacar partíu de él,
¡d’au diaños diba sacalu!
sin tener misericordia
matólu d’un estacazu.

Cuantos burros hai como ésti,
toi refiriéndome al amu,
que dispués d’aprovechase
del pollín cuando ta sanu,
mátenlu de cualquier modo
cuando non puede col carru.


Bernardo Guardado (1913-1982)


Nota: Si quereis conocer más sobre este poeta y su obra, podéis visitar la página que su hija Cani le tiene dedicada.

sábado, 7 de junio de 2008

Y bajo el río, ¿qué?

Frederick D. Ogden (1892-1948)

Y junto al río un árbol
y por el río un pez,
y sobre el río el cielo
y bajo el río, ¿qué?.

El zapato de un pobre,
la impaciencia del frío,
o quizás el esqueleto
de algún cariño mío.

Y río arriba el monte
y río abajo el pez;
a todo río el agua
y a medio río, ¿quién?.

Alguien que a medio río
se quisiera quedar.
Pero un río es un río.
Me está esperando el mar.

Manuel Benítez Carrasco (1922-1999)


domingo, 1 de junio de 2008

La desahuciada

Christian Krohg (1852-1925)


-Tus manos son dos lirios – le decía
cuando endulzar queriendo su amargura
de víctima incurable, le oprimía
sus luengas manos de marmórea albura.

-Tus ojos son violetas – le decía
cuando extinguir queriendo sus enojos
de niña enferma, en el azul del día
de sus ojos bañándose mis ojos.

-Es un clavel tu boca – le decía
cuando al verla tan triste, me bebía
de sus labios de púrpura la miel.

Una mañana la llevé a la fosa…
Y han nacido en la tierra en que reposa
dos lirios, dos violetas y un clavel.


Julio Flórez (1867-1923)


domingo, 25 de mayo de 2008

Tapada con una sombrilla

Claude-Oscar Monet (1840-1926)



Si la niña está a la sombra…
Si la sombra la rodea,
puede ser que se la vea
con unas flores de alfombra.
Tan rubia como es, asombra
distinguirla por ahí.
¿Dónde está la niña, di,
por qué mi asombro la ciña?...
Como es tan rubia la niña,
se fue al sol, y la perdí

Pero si tiene en su mano…
pero si tiene, y abierta,
esa sombrilla en alerta
para esquivar el verano…
Si en ese muro tan vano
la luz se queda indecisa…
Mirad, pájaros, que risa:
como si fuera un farol,
le está haciendo un truco al sol
el pañuelo de la brisa.

Y al ser mujer la chiquilla…
Al ser mujer, ay qué pena,
¿se habrá perdido la nena
con pelo de manzanilla?...
Esa cosa tan sencilla
se hará tan vuelta al revés
y difícil, que después
ya no sabrás entenderla.
Sólo podrás conocerla,
si, puesta al sol, no la ves.


Ángel C. Bello