domingo, 25 de mayo de 2008

Tapada con una sombrilla

Claude-Oscar Monet (1840-1926)



Si la niña está a la sombra…
Si la sombra la rodea,
puede ser que se la vea
con unas flores de alfombra.
Tan rubia como es, asombra
distinguirla por ahí.
¿Dónde está la niña, di,
por qué mi asombro la ciña?...
Como es tan rubia la niña,
se fue al sol, y la perdí

Pero si tiene en su mano…
pero si tiene, y abierta,
esa sombrilla en alerta
para esquivar el verano…
Si en ese muro tan vano
la luz se queda indecisa…
Mirad, pájaros, que risa:
como si fuera un farol,
le está haciendo un truco al sol
el pañuelo de la brisa.

Y al ser mujer la chiquilla…
Al ser mujer, ay qué pena,
¿se habrá perdido la nena
con pelo de manzanilla?...
Esa cosa tan sencilla
se hará tan vuelta al revés
y difícil, que después
ya no sabrás entenderla.
Sólo podrás conocerla,
si, puesta al sol, no la ves.


Ángel C. Bello


jueves, 3 de abril de 2008

Máquina de coser

Mª Pilar Gutierrez Beired


Siempre me ha gustado dormirme
oyendo llover.
Por eso tu rumor es mi recuerdo,
¡oh máquina de coser!

Formaste con la bulla de la pava
y el picotazo de las tijeras,
el tríptico de nanas
de mis horas primeras.

Durante muchos años,
apenas recogido,
lloviste a chaparrones
tu lluvia en mis oídos.

Lluvia que a la mañana aparecía
florecida de vestidos.


José Pedroni (1899-1968)


jueves, 27 de marzo de 2008

El mar

Robles Muñoz


Te admiro, ¡oh mar!, si la movible arena
besas rendida al pie de tu muralla,
o si bramas furioso cuando estalla
la ronca tempestad que al mundo atruena.

¡Cuán majestuosa y grande si serena!
¡Cuán terrible si agitas en batalla,
pugnando por romper la eterna valla,
con cólera de esclavo tu cadena!.

Tienes, mar, como el cielo, tempestades;
de mundos escondidos, prodigiosa
suma infinita que tu mole oprime.

Y son tu abismo y vastas soledades,
como imagen de Dios, la más grandiosa;
como hechura de Dios, la más sublime
.


Rafael María Baralt (1810-1860)

domingo, 16 de marzo de 2008

Pastor, que con tus silbos amorosos….

Del Parson (1948- )



Pastor, que con tus silbos amorosos
me despertaste del profundo sueño;
tú, que hiciste cayado dese leño
en que tiendes los brazos poderosos:

vuelve los ojos a mi fe piadosos,
pues te confieso por mi amor y dueño,
y la palabra de seguir empeño
tus dulces silbos y tus pies hermosos.

Oye, Pastor, que por amores mueres,
no te espante el rigor de mis pecados,
pues tan amigo de rendidos eres;

espera, pues, y escucha mis cuidados.
Pero, ¿cómo te digo que me esperes,
si estás para esperar los pies clavados?.

Lope de Vega (1562-1635)



lunes, 10 de marzo de 2008

El colibrí

Edward Aldrich (1965- )



Sobre la flor de los naranjos crece,
Y en ronda queda o revolando aprisa,
en el dorado estambre se divisa
el colibrí, que tiembla y resplandece.

Con zumbo suave en derredor se mece
simulando el suspiro de la brisa;
en la llama del cámbulo se irisa
y en la verdura del nopal florece.

El sol, la miel, el voluptuoso anhelo
prestan vigor a sus volubles alas;
es un tributo de la tierra al cielo.

Tal el poeta en su girar de abeja:
en frágil haz de refulgentes galas
toda la luz de la creación refleja.


Víctor M. Londoño (1870-1936)

domingo, 2 de marzo de 2008

¡Bendita seas, madre mía!

Frank Bernard Dicksee (1853-1928)



¡Bendita seas, madre mía!
que con dolor y santo amor
diste luz a mis días
y coronaste de arrullos
mis sueños en flor.

¡Bendita tú, que cual ninguna
con desvelo incomparable me cuidaste;
benditos tus brazos de cuna
que convertiste en cruz y me salvaste!.

Bendita, madre, tu voz y tu mirada,
tus celos de tigresa sorprendida;
bendita sea tu cabeza cana;
bendita, madre, cada hora de tu vida.

Bendito sea el minuto y el día
cuando mis labios dijeron tu nombre idolatrado.
Bendita sea esta santa alegría
de acostar en tu pecho mi pecho fatigado.

Bendito sea, madre, de tu corazón cada latido,
cada fibra de tu cuerpo, cada hueso…
Benditas las madres que, como tú, han nacido.
¡Benditas sean las madres de todo el universo!.


Flora Dermis

domingo, 24 de febrero de 2008

A la noche

Darío de Regoyos (1857-1913)



Noche, fabricadora de embelecos,
loca, imaginativa, quimerista,
que muestras al que en ti su bien conquista
los montes llanos y los mares secos;

habitadora de celebros huecos,
mecánica, filósofa, alquimista,
encubridora vil, lince sin vista,
espantadiza de tus mismos ecos:

la sombra, el miedo, el mal que se atribuya,
solícita, poeta, enferma, fría,
manos del bravo y pies del fugitivo.

Que vele o duerma, media vida es tuya:
si velo, te lo pago con el día,
y si duermo, no siento lo que vivo.


Félix Lope de Vega (1562-1635)



martes, 12 de febrero de 2008

Hoy encuentro, temblando y ya vacía....



Jean Daniel Bouvard (1957- )



Hoy encuentro, temblando ya y vacía,
la casa que los dos desperdiciamos
y el vago sueño del que despertamos
sin habernos dormido todavía.

Acordarse del agua en la sequía
no hace brotar ni florecer los ramos.
¿Dónde estás, dónde estoy, y dónde estamos?
¿Qué fue del mundo cuando amanecía?

Hoy me pasa el amor de parte a parte.
Temo encontrarte y no reconocerte.
Temo extender la mano y no tocarte.

Temo girar los ojos y no verte.
Temo gritar tu nombre y no nombrarte...
Temo estar caminando por la muerte.


Antonio Gala (1936- )

martes, 5 de febrero de 2008

Belleza negra

Marian López



De la luz que en tu espíritu fulgura
la noche de tu piel tiene las huellas,
y se abren de esa noche en la negrura
tus grandes ojos como dos estrellas.

Corza herida, la gracia en que descuellas
derrama efluvios de indecible albura,
y con todo el pudor de sus querellas
se escurre de tu sombra en la espesura.

Quemó tu sol interno en un derroche
de luz tu piel, y si alguien te importuna,
cuando afligida sueltas, como una

virgen rehén, de tu mirada el broche,
una vertiente pálida de luna
baña la negra seda de tu noche.


Jacinto Añez (1856-1916)

martes, 29 de enero de 2008

Haiku I

Rene Charles Edmond His (1877-1960)


Sueños viajeros,
una barquita duerme
entre la fronda.

Almena