Yo soñé un día caminos,
caminos de libertad.
Soñé caminos muy largos
donde poder caminar.
Recorrí algunos caminos
y encontré la soledad,
más no cejé en el empeño
y cogí otros para andar.
Recorrí dichos caminos
para empezar a buscar,
más no hallé lo que buscaba,
que era mi felicidad.
Fue al final de otro camino
que una voz me dijo sin más:
“No existen ya más caminos
para quien no quiere andar”.
Yo soñé un día caminos,
buscando algo más allá
y me encontré a mi mismo
camino de la verdad.
Patricio Nájera (1953- )
domingo, 30 de mayo de 2010
Caminos
domingo, 23 de mayo de 2010
Estas cuatro paredes
Wilhelm Hammershoi (1864-1916)
Estas cuatro paredes
me envuelven blandamente, como un lienzo
tejido con espumas,
en las noches de cálidos recuerdos.
Por sus poros inertes
de ladrillo y cemento,
penetran las pupilas de la luna.
Y me miran, rozándome,
sus destellos de luz, nevadas plumas.
Por la espiral de plata de un anhelo,
intangibles imágenes descienden
y trenzan con mis sueños largas danzas.
Esas cuatro paredes me conocen,
más, mejor que yo misma.
Saturadas están de pensamientos,
de risas y de lágrimas.
Como la madreselva, perfumadas
intensamente, con mi propio aliento.
Empapadas del eco de mi voz
como una tierra fértil,
después de haber gustado largamente
húmedos pedacitos de las nubes.
Alimentadas con el pan constante
de mi presencia, alma,
y mi presencia, cuerpo,
palpitan en su carne muda y fría,
horas largas y azules de mis noches
pedazos de mis días.
Cristina Lacasa (1929- )
domingo, 16 de mayo de 2010
Su mirada
Teo Basterra (1961- )
Los ojos de aquella mujer
eran aleteos de manzanos
en la línea incompleta
de mi habitación.
Eran lluvia errante o un rayo de luz,
dos flores de lágrimas profundas,
un cielo herido,
islas a la deriva,
pupilas frágiles llenas
de palabras inolvidables.
¡Cuánta desnudez muestran sus ojos!
En el silencio.
Silencio que seduce y absorbe,
que no ignora los versos secretos
escritos con lápices romos,
con tinta de roja espuma eterna.
Y su sonrisa redondea la luz de la tarde.
Quisiera estar siempre
mirando los mismos ojos,
la misma luz dispersa,
inalcanzable y tenue.
Mi amor es demasiado
grande para esconderlo
en el corazón de un pájaro.
Mi amor es demasiado
pequeño para sus manos.
¿De dónde ha venido esta mujer
que da cobijo a todos los nombres?
Sólo la voz de su mirada
conoce los ecos de mi locura.
¡No la he amado bastante!
Teo Basterra (1961- )
domingo, 9 de mayo de 2010
Canción al niño pobre
Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682)
¡Ay, mi dolor pordiosero
tu voz y tu figura
me tienen robado el sueño!
Quiero cantar mi nana
al niño pobre y hambriento
que busca entre basuras
migajas de pan reseco.
Cantar quiero y canto
con los pulmones abiertos
para que entre despacio
aire puro y bien fresco.
Cantar quiero y canto
con las fuerzas que hoy puedo
a vosotros que tenéis
el corazón casi yerto.
¡Ay, mi dolor pordiosero!
Duérmete, mi triste niño,
con luz de tibios luceros
que los oídos del rico
están llenos de cemento.
Mientras tú padeces hambre
y tu destino es incierto
ellos tienen cada día
sus bolsillos más repletos.
¡Y dicen que hay equidad
y un buen dios justiciero!
pues que se deje de alturas
y baje a ras de suelo
y consuele para siempre
a mi niño pordiosero.
Quiero cantar muy fuerte
con las olas y los vientos
con las nubes pasajeras
con las flores de los huertos
con los jazmines nevados
con los rayos y los truenos
con las violetas del monte
a mi niño pordiosero,
aquel que tiene vacío
su corazón y su cuerpo.
Su corazón de amor
y su cuerpo de pan tierno.
¡Ay, mi dolor pordiosero
tu voz y tu figura
me tienen robado del sueño!
Miguel Correas (1947- )
domingo, 2 de mayo de 2010
El río enamorado
De la roca brotó tímidamente,
miró al sol, asomando la cabeza,
poco a poco mostró su gran destreza
resbalando por ella dulcemente.
El agua cristalina, mansamente,
aumentó su caudal y su nobleza,
se convirtió en un río, sin pereza,
que jubiloso fue al mar alegremente.
El mar, que era mujer, le recibió,
mezclándose la sal con la dulzura
que el río como amante le ofreció.
Y abrazados los dos con gran ternura,
a la sal de su amada se entregó
por siempre y para siempre en su ventura…
Sofía Martínez Avellaneda
domingo, 25 de abril de 2010
Aquellos pinceles
Miro los viejos pinceles usados,
gastados de crear vida y esperanza
sobre la tela azotada por años
de olvido, endurecido y frío
que construye mi piel envejecida.
Quiero sentir de nuevo el vigoroso
aroma de óleo fresco y trementina,
de trapaza manchada de pintura,
de humo gris de cigarro encendido,
de tu cuerpo claro y desnudo.
Quiero que la música me acompañe
en el loco deseo de alcanzarte,
y que el color llene de luz tus ojos,
y que tu melancólica belleza
se irradie en el aire y en los sueños,
y la pintura mía quede prendada
de tu boca, de tu ombligo y tus senos.
Pintura inacabada, lienzo aún blanco,
paleta de pintura acumulada
que el polvo, insensible a los sueños, mata.
Pinceles sucios ha tiempo olvidados,
pinceles de sueños inacabados,
pinceles de pobre juventud ya ida,
pinceles solitarios, secos, yermos.
Pinceles que deseo tomar de nuevo
y manchar mis torpes dedos cansados
de no crear, de estar y no ser nada.
Teo Basterra (1961- )
domingo, 18 de abril de 2010
En que da moral censura a una rosa, y en ella a sus semejantes.
Alberto Morago (1957- )
Rosa divina que en gentil cultura
eres, con tu fragante sutileza,
magisterio purpúreo en la belleza,
enseñanza nevada a la hermosura.
Amago de la humana arquitectura,
ejemplo de la vana gentileza,
en cuyo ser unió naturaleza
la cuna alegre y triste sepultura.
¡Cuán altiva en tu pompa, presumida,
soberbia, el riesgo de morir desdeñas,
y luego desmayada y encogida
de tu caduco ser das mustias señas,
con que con docta muerte y necia vida,
viviendo engañas y muriendo enseñas!
Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695)
domingo, 11 de abril de 2010
Serena madurez
Louis Charles Moeller (1855-1930)
Seguimos siendo dos, nada ha cambiado
a pesar de los años transcurridos,
de los sueños ganados o perdidos,
de la vida, mi amor, que hayamos dado.
Seguimos siendo dos, solo ha menguado
la pasión juvenil que antaño fuera
fecundo amanecer, la primavera
que hoy pueblan ya las flores otoñales.
Y es tierno atardecer tras los cristales
de nuestra unión serena y placentera.
Mario Martínez (1949- )
domingo, 4 de abril de 2010
Balada de la estrella
Alfred Stevens (1828-1906)
-Estrella, estoy triste.
Tú dime si otra
como mi alma viste.
-Hay otra más triste.
-Estoy sola, estrella.
Di a mi alma si existe
otra como ella.
- Si, dice la estrella.
- Contempla mi llanto.
Dime si otra lleva
de lágrimas manto.
- En otra hay más llanto.
- Di quién es la triste,
di quien es la sola,
si la conociste.
- Soy yo, la que encanto,
soy yo la que tengo
mi luz hecha llanto.
Gabriela Mistral (1889-1957)
domingo, 21 de marzo de 2010
Cumpleaños
Pablo Ruiz Picasso (1881-1973)
Yo lo noto: cómo me voy volviendo
menos cierto, confuso,
disolviéndome en el aire
cotidiano, burdo
jirón de mi, deshilachado
y roto por los puños.
Yo comprendo: he vivido
un año más, y eso es muy duro.
¡Mover el corazón todos los días
casi cien veces por minuto!
Para vivir un año es necesario
morirse muchas veces mucho.
Ángel González (1925-2008)
