Raimundo de Madrazo (1841-1920)
Me quiere mucho, poquito y nada…,
así me dice la blanca flor
cuando en la tarde, junto a la Amada
y con pregunta desesperada,
yo le consulto cosas de amor.
Y ella, la nena, dulce y bonita,
por cuyas gracias suspiro y lucho,
también consulta la margarita,
que a todas horas, fresca o marchita,
le dice siempre: te quiere mucho…
Juntos a veces entre las flores,
frente a las matas de su vergel,
hablamos largas cosas de amores,
cosas de amores, de la mejores
como una rosa o algún clavel.
Pero si acaso mi amor deshoja
la margarita recién cortada,
se aumenta el peso de mi congoja,
pues siempre acaba la última hoja:
me quiere mucho, poquito y nada…
Carlos Villafañe (1881-1959)
