domingo, 29 de mayo de 2011

Juventud


Ernest Martín Henning (1886-1956)


No recuerdo ya si fui
joven, ni recuerdo cuando
sin soñar y trabajando
en mayor me convertí.

Mas seguro que crecí
como todos esperando
que el tiempo fuera pasando
con rapidez sobre mí.

Lo hice así, porque creí
que tan sólo madurando
me iría la vida dando
los gozos que presentí.

Más tarde me arrepentí
de que pasara volando
y no hacerlo disfrutando
de lo que apenas viví.

Hoy me miro desde aquí,
cuando ya me voy marchando,
y me hallo, iluso, buscando,
la juventud que perdí



domingo, 22 de mayo de 2011

Árbol


Virxilio Blanco Garrido (1896-1948)


Amarillentas y flojas
en medio de la Alameda,
haciendo en el aire rueda,
se van cayendo las hojas.
Árbol que así te despojas,
sé como yo con tu duelo;
barre con tu copa el cielo
y al ver que nunca te agachas,
tengan que venir las hachas
para tumbarte en el suelo.


Alfono Camín (1890-1982)

domingo, 15 de mayo de 2011

Oración


Philip Hermogenes Calderon (1833-1898)


Oro por todos los que sufren. Pido
por aquellos que llevan la agonía
de ser más tristes que la luz del día
cuando llega el minuto del despido.

Ruego por el injusto perseguido,
por el que halló la muerte en la porfía,
por la mujer que abandonó su cría,
por el que sueña auroras, oprimido.

Oro por el dolor del campesino,
por la negada mesa del obrero,
por los necios que nunca se enamoran.

Imploro por la paz. Por el camino
del himno sin fronteras, verdadero.
Pido por todos los que nunca lloran.


Rafael Góchez Sosa (1927- 1986)

domingo, 8 de mayo de 2011

Soledad


Emilio González Sáinz (1961- )


El mar y yo. ¡Siempre solos!
Tierra, atrás. Cielo, delante.
Diez caracolas de espuma
por la frente. Por la sangre
la ausencia… ¡siempre la ausencia!

Se me deshoja la tarde
entre los dedos. No hay rosas
ni esperanzas. Llama el aire
una, dos, tres….¡cuantas veces!
Nadie le responde, nadie.

El mar y yo. Siempre solos.
Me abrasa la voz. Me arden
las horas. Todo me quema
la soledad de la tarde.

El mar y yo. Siempre el mar
y yo para adivinarte.


Juan Gutiérrez Padial (1911-1994)

domingo, 1 de mayo de 2011

Cansada de rodar


Edward Hopper (1882-1967)


Cansada de rodar,
de soñar apariencias,
de debatirse en vano
ensayando posturas de defensa o de ataque,
de convertirse en otra,
esa mujer perdida por Manhattan
se ha escondido en un cuadro de Edward Hopper,
se ha sentado en la cama de una pensión anónima
y ya no espera nada.

Sin abrir tan siquiera la maleta,
acaba de quitarse los zapatos
porque los pies le duelen,
se ha quedado sola entre cuatro paredes,
condenada a aguantar a palo seco
esa luz de la tarde ya en declive
que se filtra en la estancia
veteada de brillos engañosos,
con los brazos caídos y la mirada estática,
clavada eternamente de cara a una ventana
que de tan bien pintada parece de verdad.


Carmen Martín Gaite (1925-2000)

domingo, 24 de abril de 2011

A un navío destrozado en la ribera del mar


Carlos de Haes (1829-1898)


Este bajel inútil, seco y roto,
tan despreciado ya del agua y viento,
vio con desprecio el vasto movimiento
del proceloso mar, del Euro y Noto.

Soberbio al golfo, humilde a su piloto,
y del rico metal siempre sediento,
trajo sus minas al ibero asiento,
habidas en el índico remoto.

Ausente yace de la selva cara,
do el verde ornato conservar pudiera,
mejor que pudo cargas de tesoro.

Así quien sigue la codicia avara,
tal vez mezquino muere en extranjera
provincia, falto de consuelo y oro.

Juan de Jáuregui (1583-1641)

domingo, 17 de abril de 2011

Por nosotros


Diego Velázquez (1599-1660)


Ajena e indiferente
a sus virtudes divinas,
una corona de espinas
sigue clavada en su frente.

Lanzadas de odio latente,
ignorantes y cretinas,
oficiando de asesinas
vierten su sangre inocente.

Y nosotros contemplamos
cada día como muere
mientras seguimos pecando.

De esa manera olvidamos
que Jesús siempre nos quiere
aunque lo estemos matando.


domingo, 10 de abril de 2011

A un niño serio


Donald Zolan


¿Qué zozobras absurdas, qué ansiedades
te arrancaron del rostro la sonrisa?
¿Qué vaga sombra flota, e improvisa,
en el mar de tus ojos, seriedades?

¿No sonríen en todas las ciudades
ángeles como tú? ¿A qué esa prisa
de hacerte hombre de pronto en la pesquisa
de asuntos importantes? Hay edades

para todo en la vida, y tus deberes
son la risa y el canto y los placeres
menudos del oasis de la infancia.

Ríe, pequeño, salta y alborota,
que tu alegría, al explotar, rebota
en quien te quiere aquí y en la distancia.

domingo, 3 de abril de 2011

Explicaciones


Henri Gervex (1852-1929)


Ya te pedí perdón, ¿qué más deseas…?
¿Que me arrastre, que pene, que suplique…?
¿Que te llore mi error, que magnifique
lo que no llegó a ser aunque lo creas?

¿Qué debería hacer para que veas
que no hay razón real que justifique
no darme la ocasión a que te explique
que nada le entregué que no poseas?

Creíste lo peor, hiciste un mundo
de lo que fue menguar de pena el peso
a una amiga común que estaba triste.

Soy tuyo nada más, y a ella un segundo
de consuelo le di con aquél beso
que aquella tarde aciaga sorprendiste.

Si así no lo entendiste
y ha de vivir mi amor del tuyo preso,
quizás deba olvidar este regreso.


domingo, 27 de marzo de 2011

Gaviotas


Eugenio López Berrón (1941- )


Carniceros del aire y la lluvia,
proyectando en la tierra sus sombras,
harto ya de mirar a los cuervos,
quiero ver en el mar las gaviotas.
Las que marcan el rumbo a las naves,
las que tienen pechugas de monjas,
las que tienen las alas de arcángeles,
las que tienen los ojos de novia.
Las que tienen ternuras de madres,
las que son como hermanas piadosas;
las que tienen blancuras de nieve,
comprensivas, pausadas y armónicas.
Vuelo lento y al son de las velas,
las que ponen la gracia en las proas,
las que llevan la paz en las alas
y recuerdan las cunas remotas.
Sin las rudas miradas del cuervo,
magistrados de fúnebres togas,
sin los ojos ariscos del monte,
sin el odio que ruge en la costa;
desplegadas las velas rizadas
y rizada la espuma en las olas,
¡harto ya de mirar a los cuervos,
quiero ver en el mar las gaviotas!


Alfonso Camín (1890-1982)