
Albert Bierstadt (1830-1902)
Sobre la cresta de una ola
una gaviota nos dijo:
"No se fíen de los amores
si no sois correspondidos.
Porque cuando llega la hora
de cumplir lo prometido:
¡Ahí quedas, amor sin nombre...,
por otro amor me despido!
Llega la desilusión,
las penas y desvarío;
las soledades malditas,
los lloros y los suspiros.
El desengaño que mata;
los años que se han perdido;
los ojos envuelto en llanto y...
¡Perturbados los sentidos!
Pasan las horas y días,
los meses y muchos años,
y el corazón roto queda...
¡Por culpa de un desengaño!"