domingo, 23 de enero de 2011

Lo que dice la flor


Raimundo de Madrazo (1841-1920)


Me quiere mucho, poquito y nada…,
así me dice la blanca flor
cuando en la tarde, junto a la Amada
y con pregunta desesperada,
yo le consulto cosas de amor.

Y ella, la nena, dulce y bonita,
por cuyas gracias suspiro y lucho,
también consulta la margarita,
que a todas horas, fresca o marchita,
le dice siempre: te quiere mucho…

Juntos a veces entre las flores,
frente a las matas de su vergel,
hablamos largas cosas de amores,
cosas de amores, de la mejores
como una rosa o algún clavel.

Pero si acaso mi amor deshoja
la margarita recién cortada,
se aumenta el peso de mi congoja,
pues siempre acaba la última hoja:
me quiere mucho, poquito y nada…


Carlos Villafañe (1881-1959)

domingo, 16 de enero de 2011

La guitarra


Luis Graner Arrufi (1863-1929)


Hecha de miel y pesares
y con espuma de lágrimas.
Con besos de luna llena,
con sangre de madrugadas.
Hecha con lumbre de auroras
y rumor de acequias claras.
Madura de soledades
bajo las estrellas altas.
Nace cien veces la música
del fondo de la guitarra.

Su madera no es madera:
es una selva incendiada.
Crisol de todos los cantos.
Dolor de todas las ramas.
Para volar en la noche
usa dos manos por alas.
Vuela la música, lejos
bajo las estrellas altas.
Y siempre nace y renace
del fondo de la guitarra.

Vino la guerra mordiendo
la libertad de la Patria.
Crecieron las montoneras,
potros, galopes y lanzas.
Vinieron tiempos de siembra.
Nació la semilla clara.
Cantó la tierra olorosa.
Florecieron las mañanas.
Y se llenó de cantares
la selva de la guitarra.

Pena de los trovadores
es pena dulce y amarga.
Dulzura de dar la dicha,
amargor de no lograrla.
Arquitecto de consuelos
sólo tiene noche larga.
Herida que se hace canto
bajo las estrellas altas.
Porque conoce estas cosas
tiene penas la guitarra.

Atahualpa Yupanqui (1908-1992)

viernes, 7 de enero de 2011

Podrías


Leonard Campbell Taylor (1874-1969)


Podrías arrancar
mi corazón
de su oscura tumba,
si tu quisieras.

Podrías resucitarme
y volverme a la vida
como Ave Fénix,
si tú quisieras.

Podrías reconstruir
mis ruinas
y volver a empezar,
si tú quisieras.

Podría dejar
de ser ceniza,
de ser solo polvo,
con que me lo dijeras,
con que tus labios
se abrieran para decir:

“Si, quiero”


miércoles, 15 de diciembre de 2010

Navidad 2010


Tintoretto (1518-1594)



Pastores y pastoras,
abierto está el edén.
¿No oís voces sonoras?
Jesús nació en Belén.

La luz del cielo baja,
el Cristo nació ya,
y en un nido de paja
cual pajarillo está.

El niño está friolento.
¡Oh noble buey,
arropa con tu aliento
al Niño Rey!

Los cantos y los vuelos
invaden la extensión,
y están de fiesta cielos
y tierra... y corazón.

Resuenan voces puras
que cantan en tropel:
Hosanna en las alturas
al Justo de Israel!

¡Pastores, en bandada
venid, venid,
a ver la anunciada
Flor de David!...

Amado Nervo (1870-1919)


Algaire os desea mucha felicidad y que siempre encontréis un momento para disfrutar de algo tan bello como la pintura y la poesía.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Por tu silencio azul




Tú, luna, si me hablaras,
si debajo de tu corazón frío
tuvieras, libre, un alma.

Si dentro de tu silencio azul
palpitaran palabras encendidas,
a mi vencida sangre despertando.

Si tus pasos dejaran una senda
y un marcado camino
para escapar al mundo de lo incierto.

Ay, luna, si llegaras,
luz de errante desvelo,
hasta mi casa.

Si abrieras los balcones de la noche,
y entre escalas de aromas
tus manos me tendieras.

Si olvidando tu ciega indiferencia,
llenaras a mis ojos de esos verdes
paisajes, donde tienes
escondido el secreto de tu llama.

Ay, luna, siempre luna,
por tu ventura inmóvil,
inútilmente luna de mi llanto.

¡Si tu me oyeras, luna!



Elena Martín Vivaldi (1907-1998)

domingo, 28 de noviembre de 2010

El lamento


Edgard Munich (1863-1944)


Se oyó el grito sonar en lejanía,
un lamento sin fin rompiendo el velo
de aquello que ocultaba ese desvelo,
de esa tortura clamando en agonía.

Un volcán, de pasión y fantasía,
un desgarro del alma sin consuelo,
un suspirar sumido en tanto anhelo,
desconociendo noches y hasta el día.

Suplicio sin igual del ser amante
de aquello que le veda su destino,
obligado a marchar por siempre errante.

Y busca de los pájaros el trino
que palie ese dolor tan lacerante,
sin probar de la copa el dulce vino.


Sofía Martínez Avellaneda

domingo, 21 de noviembre de 2010

Barquita sureña


Algaire


Al sol, tendidas las redes.
Alfombra de hilo
reposando en la arena.
Y una barca,
que la mano amiga del pescador espera.
El mar, hoy en calma,
con ella coquetea.
Ven conmigo, le susurra.
Mis aguas te aguardan
bullendo promesas.
Un tesoro de peces te daré.
Y si quieres, para tu exorno,
un abalorio de perlas.
Y te meceré en mis brazos
de espumas y nieblas.
Quiero ser tu amante
barquita de pesca.
Desde tu proa a tu popa te amaré;
de mi pasión serás la dueña.
Deja que te acoja en mis aguas
barquita sureña.
Que hoy para ti luzco sereno,
olvidada quedó mi fiereza.
No esperes al pescador.
¡Ven conmigo!
Que me muero de impaciencia.
Yo colmaré tus redes
de peces y sirenas.
Y cuando en la madrugada
aparezca la luna,
a acicalar en mi espejo
su tez de luz morena,
yo te devolveré,
alborozada y plena;
a la segura quietud
de tu puerto en tierra.

domingo, 14 de noviembre de 2010

No me quites las canas


Jean Caron


No me quites las canas
Que son mi nobleza:
Cada cana es la huella de un rayo
Que pasó, sin doblar mi cabeza.

Dame un beso en las canas, mi niña:
¡Que son mi nobleza!


José Martí (1853-1895)

domingo, 7 de noviembre de 2010

Que no se acabe nunca


Vincent van Gogh (1853-1890)


Que no se acabe nunca este camino
por el que andamos juntos.
Que no lleguemos nunca
a donde vamos.
Doy un paso tras otro
y bien quisiera,
que los tuyos ¡tan largos!
se pararan.
Y quedarnos aquí, el uno frente al otro,
mirándonos.


domingo, 31 de octubre de 2010

El felino y los perros


Briton Rivière (1840-1920)


Tanto se elonga el felino,
estirando la cautela
que en el filo de la tapia
todo es gato y es sigilo,
a la par que exhalación.
Se anticipa cual centella
al estruendo de ladridos.
¿Acrobacia o mimetismo?...

Mas no se engañan los canes,
sabida es su afición
a recrearse en la gresca
-si es un gato tentación-
cruzándose en su camino;
no hay señuelo que venteen,
con tanta animadversión:

Si empeño pone el que gruñe,
otro arrufa enajenado
y un tercero, obsesionado,
repite sus volatines
como pelota de goma.
Por ventura para el gato,
el ímpetu del podenco
a gaticidad no alcanza…
y ocasión tendrá el minino
de jugar sus siete vidas,
antes de alcanzar refugio,
en cualesquier otra esquina.
Más que trifulca es reyerta.
¡Sabrá Dios, por qué porfían!
Si no hay gazuza que incite
a acorralar al minino…
¿Qué cuentas no saldarían
entre sí- gatos y perros-
acaso
en sus otras vidas?.