domingo, 20 de junio de 2010

Désir de rivage (El deseo de la orilla)

Peder Severin Kroyer (1851-1909)

El aire es una pluma plateada
que silenciosa pincela
en la calma flotante
el deseo de la orilla.

Qué delicadamente se vacían
las huellas en la arena….
¿Qué adónde van Anna y Marie?

Grávidas de poder secreto pasean
embebidas de mar y de cielo
hacia un horizonte limpio
de zafiros transparentes.

Atrás queda el bullicio apacible
en el pueblo de casitas amarillas,
como siluetas de sal avanzan
al recreo de una luz atardecida y vagarosa
ribeteando con sus faldas la lengua de arena.

Y con el primor que usaba la belleza
revelan en la cintura sus lazos,
la fraternal sustancia
de sus confidencias.


Mª Antonia Maroto Urones

12 comentarios:

unjubilado dijo...

No conocía a este pintor, si me permites te dejo con una galería de cuadros, que posiblemente ya conozcas.
En cuanto al poema es precioso. Me sigue maravillando la perfecta unión que haces entre pintura y poesía.
Un abrazo

Senior Citizen dijo...

Coincido con el amigo unjubilado en la apreciación de esta unión entre la pintura y la poesía, que consigues perfectamente.

Esa galería de pintura me la han envíado a mí también, pero tiene el inconveniente de que los cuadros llevan una marca bien grande con el nombre de la web.

Ligia dijo...

Una maravilla la conjunción de la imagen con la poesía. Besos

clariana dijo...

He tratado de imaginar lo que dice la poesía mirando el cuadro tan bello de las dos damas paseando por la orilla. Las palabras de la poetisa son muy bellas y se me funden en el cuadro y ya no he intentado imaginar más. Besos.

Algaire dijo...

Unjubilado – Gracias por la galería de cuadros, conocía unos cuantos y otros no, así que es de agradecer tu aportación.

En cuanto al mérito de esta perfecta unión de pintura y poema, a mi me corresponde sólo el haber escogido el cuadro y haberlo enviado a la poetisa para que ella pusiera el texto y no sólo lo puso, si no que investigó sobre la vida del pintor y quiso conocer quien eran las dos damas que figuran en la pintura y que como buenas amigas comparten confidencias, así que cuando nombra a Marie y a Anna lo hace con conocimiento. Marie era la esposa del pintor y Anna, también pintora, era amiga del matrimonio. No hay duda de que el poema que resultó de sus investigaciones y de la contemplación del cuadro, es perfecto.

Senior Citizen – Como le dije a Jubi, en esta ocasión poco mérito tengo yo en esa unión, el mérito es todo de Marian.
Si, ya me di cuenta de que los cuadros llevan esa marca que impide utilizarlos, pero eso no quita para poder conocer más obras de Kroyer.

Ligia – Opino lo mismo que tú, creo que esta vez quedó perfecta.

Clariana – Es tan bello el poema que da la sensación de que gracias a él podemos entrar en el cuadro y participar en el paseo.

fgiucich dijo...

Esa comunión perfecta nos lleva a caminar por las playas de la poesía y la pintura. Abrazos.

marian dijo...

Fue así que me sugeriste el cuadro …Y me gustó su atmósfera equilibrada, elegante , con esa plácida decadencia que iluminó el “deseo de la orilla”. Por eso disfruté mucho jugando a imaginar el instante: esa luz concisa, casi desprevenida que acompaña a Anne y Marie en su paseo y que invita a seguirlas con la discreta distancia que sus confidencias proyectan sobre el horizonte.
Y es así como se me ocurre dar las gracias… a ti y a todas las personas que comentan.
Un abrazo

carmensabes dijo...

Bonito el conjunto, me encanta Severin Kroyer, esa luz tan especial que captaba al atardecer...

Algaire dijo...

Fgiucich – Una frase muy poética la tuya “caminar por las playas de la poesía y la pintura”. Muy bonita.

Marian – Me alegra que hayas disfrutado mientras compusiste el poema aunque no creo que sea tanto como lo que disfrutamos los que tenemos la suerte de leerlo, :-) querida amiga, abusando de tu bondad te aviso de que este no será el último trabajo que te encargue. Gracias.

Carmensabes – Si, sus cuadros son especiales y si se les acompaña de un buen poema, todavía son mejores.

Cani dijo...

Es fantastico como un precioso texto nos lleva a profundizar en una imagen y como este, el poema, se impregna del colorido del cuadro.
!Precioso¡
Un abrazo

Esperanza dijo...

Hola Algaire, qué maravilla de poema... hay que ver el encanto que tienen esas confidencias en la playa, esos paseos por la orilla... dan ganas de meterse de lleno en el cuadro, es tan tranquilizante.

Cada vez que visito tu blog, me reconcilio con el mundo: todavía quedan cosas taaaan bonitas :)

Un abrazo muy fuerte,
Esperanza

Algaire dijo...

Cani – Ambos están tan relacionados que el uno nos lleva al otro y viceversa.

Esperanza – Tienes razón, apetece unirse al paseo y disfrutar de esa paz y esa luz.
Me alegra que mi casa sea como un remanso para ti.