domingo, 8 de mayo de 2011

Soledad


Emilio González Sáinz (1961- )


El mar y yo. ¡Siempre solos!
Tierra, atrás. Cielo, delante.
Diez caracolas de espuma
por la frente. Por la sangre
la ausencia… ¡siempre la ausencia!

Se me deshoja la tarde
entre los dedos. No hay rosas
ni esperanzas. Llama el aire
una, dos, tres….¡cuantas veces!
Nadie le responde, nadie.

El mar y yo. Siempre solos.
Me abrasa la voz. Me arden
las horas. Todo me quema
la soledad de la tarde.

El mar y yo. Siempre el mar
y yo para adivinarte.


Juan Gutiérrez Padial (1911-1994)

domingo, 1 de mayo de 2011

Cansada de rodar


Edward Hopper (1882-1967)


Cansada de rodar,
de soñar apariencias,
de debatirse en vano
ensayando posturas de defensa o de ataque,
de convertirse en otra,
esa mujer perdida por Manhattan
se ha escondido en un cuadro de Edward Hopper,
se ha sentado en la cama de una pensión anónima
y ya no espera nada.

Sin abrir tan siquiera la maleta,
acaba de quitarse los zapatos
porque los pies le duelen,
se ha quedado sola entre cuatro paredes,
condenada a aguantar a palo seco
esa luz de la tarde ya en declive
que se filtra en la estancia
veteada de brillos engañosos,
con los brazos caídos y la mirada estática,
clavada eternamente de cara a una ventana
que de tan bien pintada parece de verdad.


Carmen Martín Gaite (1925-2000)

domingo, 24 de abril de 2011

A un navío destrozado en la ribera del mar


Carlos de Haes (1829-1898)


Este bajel inútil, seco y roto,
tan despreciado ya del agua y viento,
vio con desprecio el vasto movimiento
del proceloso mar, del Euro y Noto.

Soberbio al golfo, humilde a su piloto,
y del rico metal siempre sediento,
trajo sus minas al ibero asiento,
habidas en el índico remoto.

Ausente yace de la selva cara,
do el verde ornato conservar pudiera,
mejor que pudo cargas de tesoro.

Así quien sigue la codicia avara,
tal vez mezquino muere en extranjera
provincia, falto de consuelo y oro.

Juan de Jáuregui (1583-1641)

domingo, 17 de abril de 2011

Por nosotros


Diego Velázquez (1599-1660)


Ajena e indiferente
a sus virtudes divinas,
una corona de espinas
sigue clavada en su frente.

Lanzadas de odio latente,
ignorantes y cretinas,
oficiando de asesinas
vierten su sangre inocente.

Y nosotros contemplamos
cada día como muere
mientras seguimos pecando.

De esa manera olvidamos
que Jesús siempre nos quiere
aunque lo estemos matando.


domingo, 10 de abril de 2011

A un niño serio


Donald Zolan


¿Qué zozobras absurdas, qué ansiedades
te arrancaron del rostro la sonrisa?
¿Qué vaga sombra flota, e improvisa,
en el mar de tus ojos, seriedades?

¿No sonríen en todas las ciudades
ángeles como tú? ¿A qué esa prisa
de hacerte hombre de pronto en la pesquisa
de asuntos importantes? Hay edades

para todo en la vida, y tus deberes
son la risa y el canto y los placeres
menudos del oasis de la infancia.

Ríe, pequeño, salta y alborota,
que tu alegría, al explotar, rebota
en quien te quiere aquí y en la distancia.

domingo, 3 de abril de 2011

Explicaciones


Henri Gervex (1852-1929)


Ya te pedí perdón, ¿qué más deseas…?
¿Que me arrastre, que pene, que suplique…?
¿Que te llore mi error, que magnifique
lo que no llegó a ser aunque lo creas?

¿Qué debería hacer para que veas
que no hay razón real que justifique
no darme la ocasión a que te explique
que nada le entregué que no poseas?

Creíste lo peor, hiciste un mundo
de lo que fue menguar de pena el peso
a una amiga común que estaba triste.

Soy tuyo nada más, y a ella un segundo
de consuelo le di con aquél beso
que aquella tarde aciaga sorprendiste.

Si así no lo entendiste
y ha de vivir mi amor del tuyo preso,
quizás deba olvidar este regreso.


domingo, 27 de marzo de 2011

Gaviotas


Eugenio López Berrón (1941- )


Carniceros del aire y la lluvia,
proyectando en la tierra sus sombras,
harto ya de mirar a los cuervos,
quiero ver en el mar las gaviotas.
Las que marcan el rumbo a las naves,
las que tienen pechugas de monjas,
las que tienen las alas de arcángeles,
las que tienen los ojos de novia.
Las que tienen ternuras de madres,
las que son como hermanas piadosas;
las que tienen blancuras de nieve,
comprensivas, pausadas y armónicas.
Vuelo lento y al son de las velas,
las que ponen la gracia en las proas,
las que llevan la paz en las alas
y recuerdan las cunas remotas.
Sin las rudas miradas del cuervo,
magistrados de fúnebres togas,
sin los ojos ariscos del monte,
sin el odio que ruge en la costa;
desplegadas las velas rizadas
y rizada la espuma en las olas,
¡harto ya de mirar a los cuervos,
quiero ver en el mar las gaviotas!


Alfonso Camín (1890-1982)

domingo, 20 de marzo de 2011

A León


Francisco Javier Parcerisa y Boada (1802-1876)


¡Oh León, bella ciudad!
reino de reyes y nobles
de encumbrada gallardía
como demostró Guzmán
con su valor y osadía.

¡Oh León, bella ciudad!
con sus fachadas inmortales
con hombres que fueron hombres
con hermosos ideales.

¡Oh León, bella ciudad!
con sus campos y jardines
destilando los perfumes
de azucenas y jazmines.

¡Oh León, bella ciudad!
con sus finos monumentos
que delatan elegancia
del estilo plateresco.

¡Oh León, bella ciudad!
todo en ti respira esencia
con su gran magnificencia
de escultura señorial.

¡Oh León, bella ciudad!
los que lejos de ti estamos
con tristeza te añoramos
y deseando anhelamos
la hora de regresar.


Antonio Maroto Ramos (1929- )



Nota: Dice D. Antonio que nacieron estos versos en la soledad de un cuarto de huéspedes, allá por los años 40, lejos de su León de la infancia y primera juventud. De esa afición por la escritura, la métrica regular y la rima surgió el poema. Un homenaje sencillo y emotivo a la ciudad de León, apegada a sus recuerdos.

domingo, 13 de marzo de 2011

Soledad


Gwen John (1876-1939)


Todos van, todos saben...
sólo yo no sé nada.

Sólo yo me he quedado
abstraída y lejana,
soñando realidades,
recogiendo distancias.

Cada pájaro sabe
qué sombra da su rama,
cada huella conoce
el pie que la señala.

No hay sendero sin pasos
ni jazmines sin tapia...
¡Sólo yo me he quedado
en la brisa enredada!

Sólo yo me he perdido
en un vuelo sin alas
por poblar soledades
que en el cielo lloraban.

Sólo yo no alcancé
lo que todos alcanzan
por mecer un lucero
a quien nadie besaba.


Ernestina de Champourcín (1905-1999)

domingo, 6 de marzo de 2011

Hagamos un trato


Briton Rivière (1840-1920)


Compañera
usted sabe
que puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo.
Si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense que delirio
a pesar de esa veta
de amor desconocido
usted puede contar
conmigo.
Si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense que es flojera
igual puede contar
conmigo.
Pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted
es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.


Mario Benedetti (1920-2009)