viernes, 21 de septiembre de 2007

Belleza serena

Ladislas Wladislaw von Czachorski (1850-1911)


Única turbación y melodía
de tu belleza toda en paz lograda,
la fuga musical de tu mirada,
sobre la sabia y pura geometría

de tu cuerpo sin tacha, es una fuente
con dos chorros de luz, que habla de cosas
lejanas y de estrellas misteriosas
más allá de la Forma y el Presente.

Ciega, por eso, mi alma te desea
como una estatua, porque así, hecha idea,
nada turbe tu plástica armonía;

y así, ya sin lejanas alusiones,
como el jazmín serena al mediodía,
tu perfección serene mis pasiones.

José María Pemán (1898-1981)

domingo, 16 de septiembre de 2007

Tanka II

Jacob Wagner (1852-1898)



Mar tan querido
que unes y separas,
en ti confío,
te hago mi cómplice
de razón y sin razón

Noa

lunes, 10 de septiembre de 2007

Si mi voz muriera en tierra

Dawson Montagne (1895-1973)

Si mi voz muriera en tierra
llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera.

Llevadla al nivel del mar
y nombradla capitana
de un blanco bajel de guerra.

¡Oh mi voz condecorada
con la insignia marinera:
sobre el corazón un ancla
y sobre el ancla una estrella
y sobre la estrella el viento
y sobre el viento la vela!

Rafael Alberti (1902-1999)

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Mikhail Garmash (1969- )

La arena se enreda bajo mis pies
mientras la marea vuelve de sal
los impulsos del corazón, la luna
trae y lleva a placer la espuma que
moja mi piel.

La noche está calma y serena
envolviendo de suave brisa
mis ganas, mientras el pensamiento
anda sonámbulo por entre las caracolas
vacías que tropiezan como mis deseos.

Las yemas de los dedos forman
letras ilegibles sobre el suelo arenoso
que el mar me ofrece, como si de
una hoja inmensa se tratara, borrando
con su oleaje el nombre que mis labios
guardan en secreto.

Azul

sábado, 1 de septiembre de 2007

La cántiga de les llárimes

Anne François Louis Janmot (1814-1892)


En la cobil, que tá enllena
d’ escoridá y de mugor,
hay un neñín y una pena,
hay una má y un dolor.
Son pena y dolor abondos
los que entren en ’a cobil,
siempre muy grandes, muy fondos
y con el mesmu prefil.
El neñu, lloramicando,
ta siempre co ´l mesmu afán
-Ay, má…!- solluta dacuando-
teno fame, queyo pan….!
Y ya la má aburuxada
apiértalu escontra ’l sen,
y non i arrespuende nada,
y lloramica tamién….

El neñu, famientu u quiera,
fo un mozu de perdición;
toa la cobil u ñaciera,
teníala ’nel corazón.
El semó fuebu ’nos eros
a puntu ya de coyer,
y él atopó en los senderos
muncha sangre que verter.
Y fó tan mala so zuna,
que ainda muertu tres sofrir,
non hebo rosa denguna
que lu quixera cobrir….!

Viólu un anxelín en vuelu,
viólu y entrugói entós:
-Y tú qué lleves al cielu
pa disculpate con Dios…?
Tou abruyau en so espantu,
faloi como creminal:
-Llevo de mal non sé cuantu,
llevo cien fechos de mal…!
De bien en todes miós güelles
ni un solu rispiu surdió;
embaxu de les estrelles,
non hay gañín como yo….!
-Peru enxamás dio to vía
daqué de llume quiciás…?
Y enllenu de coruxía,
cuntoi el mozu:
Enxamás…!
Y entós el ánxel:
_Vo al mundiu,
tu aspera, buscaré yo…..
Y como en un arreflundiu,
él vieno al mundio, y golvió.
Golvió con una fortuna
de gotines d ’alborá;
más que sol y más que lluna,
más que fuebu y más que ná….
Y el ánxel dioi les gotines,
y dixoi al mozu asín:
-Son todes les llarimines
que erramaste de niñín….!

Constantino Cabal (1877-1967)

martes, 28 de agosto de 2007

No pronuncies mi nombre

Pierre Auguste Renoir (1841-1919)


No me llenes de besos
Con labios deshojados,
No me mires a los ojos
Con mirada perdida,
No me busques
Si hallarme no quieres,
No pronuncies mi nombre
Si otro rostro lo viste,
No pretendas amar
Si el latido no existe.

Darilea

miércoles, 22 de agosto de 2007

Coplas del vino

Gerrit van Honthorst (1592-1656)

Nervioso, pero sin duelo
a toda concurrencia
por la mala voz suplico
perdón y condescendencia.

Con mi cara de ataúd
y mis mariposas viejas
yo también me hago presente
en esta solemne fiesta.

¿Hay algo, pregunto yo
más noble que una botella
de vino bien conservado
entre dos almas gemelas?

El vino tiene un poder
que admira y que desconcierta
transmuta la nieve en fuego
y al fuego lo vuelve piedra.

El vino es todo, es el mar
las botas de siete leguas
la alfombra mágica, el sol
el loro de siete lenguas.

Algunos toman por sed
otros por olvidar deudas
y yo por ver lagartijas
y sapos en las estrellas.

El hombre que no se bebe
su copa sanguinolenta
no puede ser, creo yo
cristiano de buena cepa.

El vino puede tomarse
en lata, cristal o greda
pero es mejor en copihue
en fucsia o en azucena.

El pobre toma su trago
para compensar las deudas
que no se pueden pagar
con lágrimas ni con huelgas.

Si me dieran a elegir
entre diamantes y perlas
yo elegiría un racimo
de uvas blancas y negras.

El ciego con una copa
ve chispas y ve centellas
y el cojo de nacimiento
se pone a bailar la cueca.

El vino cuando se bebe
con inspiración sincera
sólo puede compararse
al beso de una doncella.

Por todo lo cual levanto
mi copa al sol de la noche
y bebo el vino sagrado
que hermana los corazones.


Nicanor Parra (1914- )


miércoles, 15 de agosto de 2007

El libro de Zaynab. Madinat al-Muluk. XII

Rudolf Ernst (1854-1932)

Hoy he ido al hamman por encontrarte,
lo hago por ti, mi amor,
que me disgusta entrar,
mentir que he estado enferma,
pensando que las aguas que nos limpien
tal vez sean las mismas.

Abandono mis ropas y me cubro
con una blanca sábana
y, paciente, espero en la sala fría;
después penetro en al-bayt al-sajún
donde el vapor huele a un agrio sudor
y a partes escondidas.

Me adormilo transpirando
el pesar de no encontrarte nunca.

Con tafl, la masajista
se entretiene en mi pelo
y con nura mis piernas quedan suaves
como el pecho de un niño.

Oigo que otras mujeres
se descubren su amor o su desdén,
manchan su corazón con impudicias.

Y me entrego callada
a las ligeras manos de la joven,
despertando, al pronto, de mi sopor
si sumerjo mi cuerpo
en la pila de mármol;
sus aguas transparentes
susurran como el pozo de un oasis,
limpian mi miedo, me hacen olvidar
el ingrato diálogo.

Son sus roces tus dedos
cuando llegas desde la calle oscura,
pues salgo de los baños perfumada
y colmada de besos invisibles.

Ay, que el Señor perdone
mi pequeña mentira.


Ogigia

miércoles, 8 de agosto de 2007

En sueños, tu risa

Lord Frederick Leighton (1830-1896)



Entre los laberintos del sueño
escucho tu risa clarificada.
Musicalidad de amor tejida que
la brisa por mis caminos entona.

En mi semblante, aún en sueño sumergido,
un pincel carmesí tatúa una sonrisa que
por la comisura de la boca se derrama
enredándose con la tuya.

Labios en ardores perfilados
exigiendo y aportando querencias.
Deseo suspendido entre sábanas y piel;
pasión escalando del vientre a la mirada.

Cuerpos ungidos de gozos.
Almas de promesas colmadas.
Húmedo el despertar, entre brumas de plomo;
las manos repletas de nada.


Trini Reina

jueves, 2 de agosto de 2007

Serranilla

Julien Dupré (1851-1910)


Moça tan fermosa
non vi en la frontera,
como una vaquera
de la Finojosa.

Façiendo la vía
del Calatraveño
a Sancta María,
vençido del sueño
por tierra fragosa
perdí la carrera
do vi la vaquera
de la Finojosa

En un verde prado
de rosas e flores,
guardando ganado
con otros pastores,
la vi tan graçiosa,
que apenas creyera
que fuese vaquera
de la Finojosa.

Non creo las rosas
de la primavera
sean tan fermosas
nin de tal manera,
fablando sin glosa,
si antes sopiera
d’aquella vaquera
de la Finojosa.

Non tanto mirara
su mucha beldat,
porque me dexara
en mi libertat.
Mas dixe “Donosa
(por saber quien era)
¿dónde es la vaquera
de la Finojosa?...”

Bien como riendo,
dixo: “Bien vengades;
que ya bien entiendo
lo que demandades:
non es desseosa
de amor, nin lo espera,
aquessa vaquera
de la Finojosa.”

Iñigo López de Mendoza
Marqués de Santillana (1398-1458)