
Christian Krohg (1852-1925)
-Tus manos son dos lirios – le decía
cuando endulzar queriendo su amargura
de víctima incurable, le oprimía
sus luengas manos de marmórea albura.
-Tus ojos son violetas – le decía
cuando extinguir queriendo sus enojos
de niña enferma, en el azul del día
de sus ojos bañándose mis ojos.
-Es un clavel tu boca – le decía
cuando al verla tan triste, me bebía
de sus labios de púrpura la miel.
Una mañana la llevé a la fosa…
Y han nacido en la tierra en que reposa
dos lirios, dos violetas y un clavel.
Julio Flórez (1867-1923)










